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Estufas Energy crece como empresa familiar y está cambiando la forma en que Guatemala cocina.

Estufas Energy crece como empresa familiar y está cambiando la forma en que Guatemala cocina

En San Juan Chamelco, Alta Verapaz, la leña sigue siendo parte esencial en la mayoría de las cocinas de áreas rurales. En esos espacios, el humo se vuelve espeso y persistente, y afecta los ojos y pulmones de las mujeres que cocinan en silencio, y alimentan el fuego con leña, una y otra vez, durante horas, cada día.

Ese humo fue el que Omar Alfaro decidió combatir hace quince años, cuando inició Estufas Energy; y desde entonces, no ha parado.

Quince años mirando el fuego

Durante varios años, Omar vio lo que les pasaba a las familias en Alta Verapaz. Observó las cocinas oscuras, mujeres tosiendo, y niños jugando peligrosamente cerca del fuego abierto (poyetón); ese fuego abierto sobre el que se cuece el maíz y los frijoles que alimentan a las familias guatemaltecas.

“En el área rural, las personas que cocinan con leña nunca evacúan el humo”, cuenta. “Y consumen un montón de leña por utilizar el poyetón. Como tiene fugas de fuego, no hay concentración, y por lo tanto es una forma de cocinar inadecuada.”

Podría haber seguido viendo esa realidad desde lejos. Pero Omar decidió hacer algo para mejorar las condiciones en las cocinas rurales.

Empezó solo, en un taller modesto en San Juan Chamelco, con herramientas básicas y muchas preguntas sin respuesta. Pasó noches enteras haciendo pruebas, fallando, ajustando, volviendo a intentarlo. Su esposa Sandra Hernández lo vio en esas madrugadas, inclinado sobre bocetos y moldes, buscando la estufa perfecta: la que cocinara rápido, consumiera poca leña y no llenara la cocina de humo.

“Ha pasado noches en vela, desvelos, haciendo pruebas para ver cambios y mejorías”, comparte Sandra.

Desde el principio, Sandra no fue solo la esposa del fabricante de estufas. Fue su primera crítica, su primera clienta y, sin proponérselo, su mejor vendedora.

En casa de los Alfaro Hérnandez, cocinan con estufas mejoradas. Y eso lo cambia todo, porque Sandra habla desde la experiencia real. Cuando una familia llega al local dudando, es ella quien los recibe y les explica con calma lo que sabe de primera mano.

“Los atiendo directamente, les explico el funcionamiento de las estufas, cuáles son los beneficios, para convencer al cliente de que se decida a llevarse su estufa”, dice. Y convence, porque ella misma fue convencida por los hechos.

Sabe exactamente lo que le preocupa a una mamá: el humo que provoca dolores de cabeza, las enfermedades respiratorias que nadie menciona, pero todos padecen, la leña que se consume sin parar, y, sobre todo, el miedo constante de dejar el fuego encendido con los niños cerca.

“Para uno como mamá es bastante preocupante”, confiesa. “Dejar el fuego encendido y que los niños estén ahí al pendiente, tocando, pudiendo tirar cualquier cosa.”

Con una estufa mejorada, todo eso cambia. Las ollas duran más, la cocina se mantiene ordenada, el encendido es práctico. Y hay algo más que Sandra resalta con una sonrisa, “yo siento que al estar elaborando uno sus propias tortillas también se comparten más con la familia al momento de cocinar”.

Cuando el mundo se detuvo

Como a muchos emprendimientos en Guatemala, la pandemia golpeó fuerte a Estufas Energy. “Paramos operaciones aproximadamente en un 85 o 90 %”, recuerda Omar. “Nos quedamos fabricando un promedio de diez estufas al mes, nada más para abastecer a las familias del área local.”

Fue un momento duro. Las rutas de distribución cerradas, los proveedores de materia prima inaccesibles, el miedo al contagio y la incertidumbre de no saber cuánto duraría todo aquello, los obligó a frenar casi todo.

Frente a esa incertidumbre, Omar tomó la decisión de diversificar. Nació así Don Omar, una línea de comercialización de materiales de construcción e insumos ferreteros que le permitió mantenerse activo, conservar el vínculo con su comunidad y no perder la visión empresarial que había construido durante años.

 

Cuando las condiciones comenzaron a estabilizarse, el taller se volvió a activar. Lentamente al principio, y entonces llegaron visitas que cambiarían el rumbo de la empresa.

El acompañamiento que lo transformó todo

“Comenzamos otra vez a caminar un poquito más rápido, hasta que tuvimos las primeras visitas del programa, gracias a la intervención de Alterna, de la MAF y del BID”, cuenta Omar.

El Programa Uso Eficiente de la Leña y Combustibles Alternos en Comunidades Rurales e Indígenas de Guatemala, implementado por Alterna con el apoyo del Mitigation Action Facility (MAF) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), llegó dispuesto a mirar la empresa de adentro hacia afuera, a ver lo que funcionaba y lo que podía mejorar, y a acompañar el proceso con paciencia.

En el taller, Estufas Energy incorporó orden, seguridad industrial y eficiencia operativa. El resultado fue que dos de sus modelos superaron los estándares técnicos internacionales en eficiencia energética, reducción de emisiones y seguridad para el usuario, validando con datos lo que Omar ya sabía en su interior, sus estufas funcionan.

En lo comercial, Omar aprendió a pensar en rutas de venta, en canales digitales, en cómo recuperar clientes institucionales como municipalidades y ferreterías. Y en lo financiero, comenzó a trabajar con proyecciones y control de costos, herramientas que antes no existían en el día a día, y que hoy le permiten tomar decisiones con más claridad.

Además, la empresa se incorporó al esquema de Resultados Basados en Financiamiento (RBF) del Programa: un modelo donde los incentivos llegan cuando los resultados son reales y verificables. Estufas Energy cumplió su primera validación trimestral y recibió su primer incentivo económico, una señal de que la calidad y la organización generan retornos reales.

Lo que más orgullece

Al preguntarle a Omar de qué se siente más orgulloso, no habla de cifras ni de contratos. Habla del fuego.

“Del resultado que tiene ahorita la estufa: el fuego grande. Nosotros sabemos que una estufa de fuego grande cocina rápido. Eso significa que la persona va a tener más tiempo para otras actividades del hogar, de la familia, comerciales, sociales, ambientales.”

En esa frase cabe todo. Porque el tiempo que una mujer gana al no tener que estar pegada al fuego durante horas es tiempo para trabajar, para estudiar, para descansar, para estar con sus hijos. Es un poco de libertad. Y eso, afirma Omar, es lo que quiso construir desde el principio.

Sandra, por su parte, destaca, “lo que más me llena de orgullo es la forma en que hemos evolucionado, lo que hemos mejorado, los avances que hemos tenido.” Y no habla solo de la empresa. Habla de los dos.

 

El sueño que se sigue construyendo

“Un sueño es tener un buen inventario”, dice Sandra. “Si tenemos un proyecto grande de pedidos, disponer de ese pedido sin ninguna preocupación de andar corriendo.” Porque sí les ha pasado, han tenido pedidos grandes y les ha tocado lidiar con fechas ajustadas, trabajadores que no llegan, y ellos dos empujando juntos para cumplir.

Para Omar, el horizonte es más amplio. No se trata solo de vender más estufas, se trata de que más familias vivan mejor. Por eso, mientras trabaja en fortalecer los puntos de venta y consolidar la marca en Alta Verapaz y Quiché durante 2026, en las comunidades ya se han realizado capacitaciones dirigidas a mujeres. Ellas se sientan, escuchan y preguntan. Aprenden cómo funciona una estufa mejorada, cuáles son sus beneficios, cómo usarla correctamente. Y descubren, que cocinar diferente también es cuidar la salud de sus hijos, proteger el bosque que rodea su comunidad y hacer rendir más la leña que tanto cuesta conseguir.

Porque la venta de una estufa tiene un mayor impacto cuando la familia sabe usarla, la cuida y entiende por qué importa.

En Guatemala, Omar Alfaro no solo fabrica estufas, junto a su esposa Sandra, están construyendo una empresa con propósito, están generando empleo, reduciendo el humo en las cocinas rurales y demostrando que quince años de trabajo, reinvención y apoyo técnico pueden transformar un taller familiar en un motor de desarrollo para las comunidades de Alta Verapaz.

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